Verano: época de cacería

El verano tiene la dicha de implicar vacaciones y tiempo de ocio, y que mejor que buscar huesos durante el tiempo al pedo que una dignamente se ha ganado luego de todo un año de arduo trabajo y esfuerzo. El verano es ideal para aprovechar esas tardes sin planes con algún huesito lindo y simpaticón para que te entretenga de sobremanera y de paso te ayude a mantenerte en forma... pero para lograr esto hace falta más que sólo desearlo; hay que trabajar, remar y esmerarse porque los huesos no caen del cielo, todavía.

Como ya bien sabemos el mercado huesístico está complicado, este Blog no existe porque somos unas molestas,el mundo lo necesita, somos como el Estado norteamericano tratando de salvar a cuanto banco está por irse a la quiebra. Y como existimos es nuestro deber insitar a todos a que en esos tiempos libres se esfuercen en buscar huesos, ya sea por msn, facebook (que es el nuevo boom, checkeenos allí), en la calle, en boliches, bares, levantándose a los amigos de tus amigos, a los primos de tus amigas (nunca hermanos, es muy complicado), a compañeros de la facultad, compañeros de la facultad de tu hermano, de donde sea. La vida nos corre y el verano es el momento para encontrar a ese huesito que te va a acompañar el resto del año, así que hay que esforzarse.

Tal esfuerzo no es en vano, y casi sin querer te levantás a ese Hueso que le tenias unas ganas terribles, pero por tiempo y baja autoestima no te animabas a encarar. Si, si, el verano es el momento para juntar la fuerza para apuntar alto, bien alto. Y cuando menos te lo esperás estás viendote con ese flaco ideal: se parte solo, es inteligente, es más grande que vos, te invita a donde sea y cuando sea, vive solo, tiene auto, más perfecto no puede ser.

Estás en diciembre y ya tenés Hueso para roer durante todo el verano, mejor no te puede haber salido. Pero como todos sabemos, esa dicha no es libre de pálidas. Vos, zonza, creías que porque era más grande y tiene su vida hecha no se iba a enganchar, pero un día, una tarde, te agarra de la mano, te mira a los ojos y te dice "nunca me había sentido así con alguien, me gustás en serio" ¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOO!!!!!! tu perfecto y macabro plan se acaba de ir por la borda... tu hueso se te enamoró, y lo último que querés es terminar con novio EN EL VERANO. Los novios duran lo que dura el frío para hacer cucharita y sólo si hace muuuucho frío.

De buenas a primeras te ves enredada en lo que aparenta ser el inicio de una relación, un horror, ¿cómo resolver esto?. Es complicado, pero todo tiene solución. En primer lugar siempre es sano decirles que si como a los locos. "¿querés que seamos una pareja?, daleeeee" y por atrás hacés la tuya. A la gente le gusta escuchar lo que quiere. Pero a veces eso no es suficiente, y empiezan los planteos, porque si sos su pareja tenés que ir a los cumpleaños de sus amigos, visitarlo seguido, y esas cosas. Ahí es cuando le tenés que decir que te está asfixiando y que si quiere que esto resulte te tiene que dar tu espacio. Ante la amenaza reculan, no dura mucho, pero al menos te da tiempo para planear tu estrategia. ¿Seguís intentando o entrás en campaña para buscar un nuevo hueso? Allá Uds.

Opción A: seguir y ver hasta donde estirás, capaz te saca de quicio y lo mandás a mudar o capaz resulta ser una pareja en potencia (como ya sabemos muchas se enganchan con sus huesos). Lo importante es que uno marque los tiempos, no el otro.

Opción B (la más divertida): La estirás con tu hueso enamorado hasta que encuentres otro un poco menos enamoradizo. Es complicado, pero no imposible, hay que dejar bien en claro que hay que ir lento, sino todo se destruye, y cuando conseguís a tu otro hueso, le decis "te pedí tiempo y me abrumaste, lo siento, no puedo estar en una relación así" Quedás como una reina y lo que es más importante, no sola.

Recuerden: el verano está para descansar y conseguir a ese Huesito que te va a acompañar el resto del año, elijan bien.


Ha dicho, Regina Falange

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PLEGARIAS PARA UNA NIÑA DESHUESADA


Hay algo que se repite en cada una de nosotras y es que ya desde niñas, soñamos siempre con el príncipe azul.
A los cinco años, tenés tu Barbie y tu Ken, a los que le celebrás matrimonio a diario. Ella, radiante con su vestido de novia blanco; él, vestido en jaquet, con su melena rubia al viento y sus dientes blancos relucientes. Es el mejor día de sus vidas y vos creés que a los veintiuno (cuando seas re-grande), tendrás también tu boda soñada.
Alos diez, te soñás Paty Mayonees, siendo amada en secreto por Doug Narinas, dispuesto a hacer cualquier cosa por conquistar tu amor. No te interesa que sea pelado y huevón y que encima tenga conversaciones con un perro.
A los trece, envidiás a tu amiga que se puso de novia con “él”, ese chico que una vez la invitó a tomar un helado (pero su mamá no la dejó ir) y hace poco, se atrevió a caminar con ella de la mano.
A los quince, y justo para tu cumpleaños con fiesta y vestido incluido, estás de novia con el que creés será el amor de tu vida. No perdés la oportunidad de bailar el Vals junto a él, de sacarte mil fotos y de no despegarte ni un segundo en toda la fiesta de tu primer novio. Vestido de traje y chaleco gris topo, ahora te morís de ternura, pero te querrrás morir cuando al mes lo dejes porque te des cuenta de que es un nabo y veas el video de tu fiesta en el que él aparece aún más que vos, bailando al ritmo de La Isla del Sol. Un zapato.
A los diecisiete, te vas de viaje de egresados. Esta vez estás de novia hace un año y medio. Le jurás que te portarás súper bien y así lo hacés: chateás con él todos los días, volvés del boliche a la una y media de la mañana y hasta dormís la siesta en Bariloche, cual jubilada en pleno viaje a Las Toninas. Un año más tarde, el que se va de viaje de egresados es él, que es más grande que vos pero repitió dos veces. También te jura y perjura que se portará como un duque, pero lo cierto es que putanea a más no poder y a la vuelta te deja. Sos la más cornuda de la comarca. Un bajón.
A los diecinueve, ya terminaste el CBC y empezás la facu esperando encontrar un compañero intelectual, buena persona, fiel, leal, estudioso, divertido y fachero.
A los veinte, te das cuenta de que los hombres en la facultad escasean. Al 60% no los tocarías ni con un puntero láser; el 20% son gays; el 15% son ñoños y el 5% dable, por supuesto está casado.

Así que aquí nos encontramos. Veinte, veinticinco años después de que nuestra madre nos diera a luz. Hemos vivido aproximadamente un 25% de nuestras vidas y transitado por diversos estadios en lo referente al amor. Aquí vale la pena hacer un parate e imaginar el futuro. Cualquier vida normal, continuaría así:

A los veinticinco, empezás a salir con un pibe simpático, sólo porque tu amiga que estaba de novia quería tener una pareja amiga con quien salir. El flaco te empieza a caer bien, aunque es medio goma.
A los veintisiete, la relación continúa. No es nada descomunal, pero creés que ya es tarde para empezar a buscar machos…a esta edad, la mayoría ya está encaminada al altar. Al fin y al cabo, algo de cariño le tomaste al muchacho. Y tienen relativamente buen sexo.
A los veintinueve, Carlitos te pide matrimonio. Vos te das cuenta de que ya estás en edad de sentar cabeza y aceptás.
A los veintinueve y medio, cinco meses antes del casamiento, Johny, tu amor del secundario (sí, el que era más grande que vos pero había repetido dos veces), reaparece en tu vida. En una noche de borrachera, tenés el mejor sexo de tu vida y el pibe, que en realidad ya tiene más de treinta, te pide que no te cases con Carlitos, confesándote que él siempre soñó formar una familia a tu lado.
A los treinta, te casás. Con Carlitos, por supuesto.
A los treinta y dos, tienen un hijo, al que llaman Carlitos Jr.
A los treinta y cinco, le confesás tu aventura prenupcial. Él te dice que siempre lo supo, es más, que el mismo Johny se lo dijo, pero como te ama sideralmente, consideró que si a vos te había hecho bien, entonces a él también.
A los treinta y cinco y dos minutos, te das cuenta de que te casaste con un pelotudo.
A los treinta y seis, te divorciás.
A los treinta y siete, conseguís el teléfono de Johny y, con la excusa de armar una fiesta por los veinte años de tu egreso, lo llamás. Te atiende el hijo, de cinco años y te dice que el papá está durmiendo. Vos, sin alterarte, enseguida pensás: “bueno, yo también tengo un hijo de cinco años, quizás se hay divorciado o sea infeliz junto a su mujer”. Pero no. El pibe te pasa con la mamá, que en realidad estaba ocupada cambiándole los pañales a los mellizos recién nacidos y preparando malteadas con leche para toda la familia, que se había reunido en su casa de campo de fin de semana a jugar al criquet. Cortás.
A los cuarenta, empezás a frecuentar el Golden con un par de amigas divorciadas y otra solterona.

Es hora de pensar si es esto lo que queremos para nuestras vidas…
Yo digo que no, no, no y no.
Aprovechemos ahora, estamos en la edad de llevarnos la vida por delante. Vivamos la vida, disfrutémosla, descontrolémosla. No nos bajoneemos si no aparece el príncipe azul, no nos conformemos con cualquier Carlitos que se nos cruce en la vida.
Busquemos huesos, buenos huesos y vivamos grandes momentos.
No nos subestimemos, la vida es larga y ya va a aparecer un compañero de ruta para el resto de la vida. Pero éste quizás no sea el momento.
No te preocupes si estás deshuesada, tenete fe y sentite una Diosa. La confianza empieza por una misma.

Por eso esta noche, cuando te vayas a acostar, rezá un Padre Nuestro y pedí: “Ay, Diosito Santo, bajame ya un Hueso…van pasando los años y todavía lo espero!”

Manjula
Post dedicado a Chuletas, compañero inseparable del grandioso Doug Narinas.
Du-du-du-du-du-ru-du-du-du-ru-du

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"Sus Relatos" o "Historias de Huesos de Gente Común" (nunca decidimos el nombre)

Hoy: Estado de la situación

Cuando una se dedica al reviente durante algún tiempo, y empieza a notar que ya le parecen interesantes hasta los amigos del hermano de 15 años, se preocupa seriamente por la capacidad de aceptación que conlleva el Síndrome de la Mujer Sola. Cuando ya la agenda arrojaba 3 chongos estables, para Octubre, mas o menos, apareció ÉL. Mucho más grande, estudiaba la carrera que una hubiese elegido de haber sabido antes lo larga que es la propia, piola, divertido y para colmo, lindo.

Durante el año, el chochamu en cuestión había tirado un par de palos, absolutamente rechazados por quien les escribe porque un poco la histérica hay que hacerse. Para Noviembre, más sola que mis potus cuando me voy de vacaciones, manda un mail, haciendo chistes, mandando besos, etc. La muchacha piensa "esta es la mía", y arremete con todo lo que tiene. Las charlas cibernéticas empiezan a prolongarse y ella se da cuenta de que el pibe está no sólo para partirlo al medio cual queso suizo, sino que además, es un amor. ¡ERROR! Antes del primer beso ya tenía más expectativas que el Gobierno de Obama.

Entre los finales y el romance de mails con poemas y canciones el mercado de chongos pasó al olvido y ella no paraba de meterle fichas. Para Diciembre, en medio de un arrebato de mensajes, llamados y serenatas, se produce el primer beso. Ideal. En el umbral de la casa de ella, en el irrisorio horario de las 2 am de un martes (primer signo de estupidez...el muchacho estaba en el bar de la esquina con sus amigos, y pasó a robarse un beso, cosa que una interpreta como un acto de amor, cuando en realidad es un acto de BANANISMO total).

Al día siguiente salen, y ella comprueba lo que había testeado el día anterior. El pibe no sólo estaba bárbaro, y besaba muy bien, sino que además (mameta!) era a las sábanas lo que Maradona al fóbal.A la semana siguiente, el muchacho manda mensaje: "tenés ganas de ir al cine?". Faaaaaa, el enamoramiento ya era total. Cine+cena+final cantado. No sólo, creía que había conocido AL HUESO el verano (ilusa), sino que posiblemente, al segundo amor de su vida.

Sábado a la noche, el muchacho llama por teléfono (si, si...llama al fijo) y propone verse al día siguiente. Ella muere de amor, y quedan en verse. ¿A uds las llamó el domingo? A mi tampoco.

Un poco confundida ante semejante desaparición, al fin de semana siguiente, invita ella (después de la resurrección por medio de un llamado del señorito, el 24/12 a las 21 hs para desear una feliz navidad ¿?). Él propone: "Vamos a tomar unos mates? Yo retorno a baires y te llamo" Faaa bis! Quedan para el día siguiente.

A las 4 ella comienza a impacientarse y avanza, ya un tanto hinchada las pelotas. "Negro, ¿ya estás en buenos aires y dispongo de mi tarde?". El muchacho que claramente se siente apretado manifiesta que aún no se lo han comido las termitas en su casa y sigue vivo, y arreglan. Mates, plaza, ella comienza a olvidar las actitudes bipolares y recuerda que está muerta por él. Van a su casa, la pasan genial, y a eso de las 22 hs él hace la pregunta del millón "Che, ¿qué hacés vos esta noche?" resalto el vos porque su tono no proponía pasar juntos una noche de sexo descontrolado, sino indicarme que él pensaba salir y se le hacía tarde.

Le rogué a Dios que me ayudara a disimular la cara de orto que afloraba por mis poros, ni decirle una barbaridad del estilo "pensaba coger desenfrenadamente con vos toda la noche, pero veo que voy a tener que buscarme otra opción para practicar todo lo que me estudié anoche del Kamasutra". Luego de un "tengo que decidir entre varios planes", el muchacho comienza a vestirse...a agarrar sus cosas, lisa y llanamente a sugerir que era el momento en el que ella se iba.

Mientras caminaba, lógicamente sola, hasta la parada del bondi un sábado a las 23hs y llamaba a su mejor amigo, a quien le gritaba "¿TE ACORDAS QUE TE DIJE QUE NO SABIA SI IBA A LA FIESTA? ¡OLVIDALO! PONEME YA EN LA LISTA Y PASAME A BUSCAR EN UNA HORA! Decidido: Romeo se iba la remísmisima y recalcada de su madre.

El tiempo pasó y el verano habilitó un nuevo huesito, que gusta menos (que no es tan lindo ni la mueve tanto), pero que es vecino (vive a una cuadra, muchachas!), hace masajes y destornilladores cuando una se contractura crispándose en el msn con el otro. Para Febrero, ella comienza a sentirse muy a gusto con este nuevo huesito. Sin embargo, Hysteria king reaparece triunfalmente un jueves a las 5 de la mañana, con un sms que podría inducir a Angelina Jolie a dejar a Brad Pitt. Que si, que no. Se cruzan de casualidad y ella le pega una cortada de rostro MONUMENTAL. Se cruzan conscientes de que iban a verse y él se hace el romántico y promete de nuevo amor, cine, salidas, hijos y perros.

Ella jura a sus amigas (que lógicamente, ya lo odian) que es la última chance que le da y salen. La muy boluda ya no sólo se obnubila al verlo, sino que se queda hasta las 6 am con él y sus amigos, y duermen abrazados. Encima, acepta ir al bar donde son habitués (por separado, es claro)y el pedazo de cretino histérico marca territorio a los besos limpios, y le rompe el corazón al encargado del lugar que la venía apalabrando (un terrible huesito en potencia).

Ahora, martes, diluvia en Buenos Aires. El huesito del vecindario se le fue de vacaciones ayer, no le da la cara para hacerle ni medio ojito al muchacho del bar, y ÉL, tan lindo y tan chongo, que prometió cine y 32 salidas diferentes, no da señales de vida ante el mail buena onda que ella envió hoy.

¡¡¿Alguien puede explicarme que demonios es lo que quiere este muchacho?!!


Rosa Luxemburgo

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Balde y palita pa' la playa

Voy a volver a los huesos de verano… que aun no se termina el calorcito y siempre quedan denuncias pendientes…

Uno de los inconvenientes que se nos presenta en esta época estival es cuando nuestro objetivo no es un huesito de carne fresca made in La Costa, sino uno que ya hemos roído en Buenos Aires, en la cotidianidad del hogar.

El hecho de no poder dejar atrás, y por ende, no poder renovar nuestros actos huesísticos hace que por ejemplo, compartir una madrugada después de la salida de un boliche totalmente ebrios, no sea algo cercano a lo patético (imaginemos: en ella, maquillaje corrido, transpiración ya seca en la musculosa, en algún momento sexy, pelo inflado y un caminar a tropezones por causa de los tacos. En él… bueh… mínimo olor a alcohol emanando de todos sus poros y transpiración aún no seca, de hecho, remera aun sudada). Al contrario, esta escena se convierte en una imagen de comedia romántica yankee: él y ella, felices y sonrientes, caminan por la rambla al amanecer, abrazados (que no se diga que es porque no se pueden mantener en pie por sí solos), el mar y su espuma musicalizando el momento. La inmensidad del cielo como testigo.

Es ley, un paisaje bonito siempre va a hacer que tu hueso de Buenos Aires, que hasta entonces gracias si pensabas en él durante la semana, parezca el príncipe azul en su corcel dorado y vos la damisela en peligro.
Como sabés que lo vas a seguir viendo y pensás que él también sabe eso, le empezás a creer en su discurso de hueso charlatán.
Sí… Sí… también el atardecer sumado a los paseos por las dunas funcionan como la oportunidad clave, el clímax, donde el hueso aprovecha para desplegar toda su poética, ese lenguaje inútil de poesía barata que le enseñaron en la primaria y en la secundaria y nunca más pudo usar. Es más una cuestión de necesidad de hablar de más que cualquier otro sentimiento que pueda tener.

La abraza por la espalda, le acaricia el pelo, y le promete algo diferente, el mar y sus moluscos (¿?)… Apela a un discurso romántico-meloso, que a ella le revuelve un poco las tripas, pero finalmente se echa la culpa por ser tan desconfiada y no darle ni siquiera una oportunidad. Empieza a cambiar la actitud, porque él se lo pide… mensajitos, ganas de verse, etc…

Pero…
todos sabemos que los huesos siempre serán huesos… y la mayoría bastante boludos (por eso este manual existe, ¡para erradicarlos de una vez!). Sabemos que lo más probable es que dos días después ella se lo cruce en la rambla con otra de la mano, prometiéndole amor eterno.

Allá ellos…

Minujin, Marta

*dedicado a los maestros y profesores de lengua y literatura que tantos frutos han dejado en los jóvenes de hoy día.

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Todo vuelve

Antes que nada quiero aclarar por si a alguno no le quedó claro que todo lo que escribimos y contamos acá realmente pasó. No inventamos, no soñamos, estas cosas pasan y pasan más seguido de lo que uno cree.

Ahora si voy a pasar a contarles esta super historia que no tiene desperdicio:

¿Recuerdan al Hueso de mi post del 15/10/08 "Un hueso difícil de domar"? Si si, ese que un día me mandó un mail que volvía con el ex novia. Bueno, adivinen qué paso... ¡volvió! Claro que si. La ex novia lo volvió a dejar y como no podía ser de otra manera no perdió tiempo en avisarme por si yo seguía interesada.

Parece ser que con su ex novia-actual novia venía todo mal y a ella le salió un trabajo en Miami y le dijo al muchacho "bueno querido, muy rico todo, pero me voy", y el pobre quedó solo y desolado sin Hueso para el verano y entre llantos y recuerdos se acordó de mi... que afortunada.

Está bien que una apoya las relaciones huesisticas y las promueve, pero tampoco como para que la tiren a la basura y después la quieran recuperar. Noooooo chiquito, seremos Huesos, pero tenemos dignidad. Si me estás dejando por tu Ex novia y me lo hacés saber, no creas que te voy a estar esperando.

Lo más gracioso es que cuando me tiró la onda le dije "ah, pero resulta que empecé algo con alguien" (mentira) y me responde: "bueno si no funciona, avisame". Chabón, ¿y tu autoestima dónde está?.

He aquí mi consejo: en la política huesisitica no se aplica el "más vale malo conocido que bueno por conocer". Noooo señores, conozcan, busquen, vayan de cacería todos los fines de semana si es necesario, no hay que descansar hasta encontrar al Hueso perfecto, ese que no te deja cuando la ex novia le va a llorar a la puerta, ese que no se arrastra por vos cuando se queda solo. No queremos esos malos Huesos, queremos de los gauchitos que están siempre al pie del cañón para cuando una los necesita.




Ha dicho, Regina Falange

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