1. LOS HUESOS NO SE ENGANCHAN
Un gran error es creer que por ser hueso en un futuro puede pasar a mayores, y otro gran error es creer que el otro ya se enamoró y está buscando salón para la fiesta de casamiento. Así que por favor basta de repetir una y otra vez la maldita frase “es que no quiero que te enganche”
Así como nosotros somos huesos para ustedes, ustedes son HUESOS para nosotras
2. EL HUESO ES GAUCHITO
Todos queremos cruzarnos con gente gaucha. Todos deberíamos aprender a ser más gauchitos, el mundo estaría más complacido, no habría tanto stress, la gente andaría con una sonrisa por la calle pues sabría que al final del día algo bueno espera, no una tablita, no un egoísta sino un encuentro gauchesco... del bueno
3. UN HUESO NO REPROCHA NI ADMITE REPROCHES
¿Qué estamos dispuestas a sacrificar por un hombre? nada ¿Qué tendría que sacrificar un hombre por una mujer? Nada.
Lo maravilloso de ser Hueso es que ningún reproche es válido.
El Hueso no está para cursilerías, para eso están los novios que tiene los huevos preparados para ser hinchados y aguantan tus mambos y vos sus celos, groserías, olvidos, descuidos, etc.
4. UN HUESO NO ES POSESIVO
El buen hueso, cuando te ve llegar con ese escote prominente, empieza a pensar en las cosas que te haría. Se pone orgulloso de ver que sus amigos te relojean las tetas y le clavan la mirada diciendo "qué caramelito te estas comiendo, papá".
El buen hueso no se indigna porque camines revoleando el culo, pasa y te lo toca susurrandote al oído "te parto toda".
Al buen hueso no le interesa que más hombres te deseen, lo único que le calienta es que en la cama te tiene a vos. Y cuanto mas en bolas andes, más rápido te saca la ropa.
5. UN HUESO SABE DE DISCRECIÓN
Es mejor un hueso calladito que va directo a la acción que un gil que cree que diciendote cosas del estilo “esta noche estás más linda que la luna” te va a levantar. Los huesos que hablan de más por lo general tienden a creer que una va a caer rendida a sus pies en dos citas. No señores, no nos enamoramos solo porque nos halagan gratuitamente. Las palabras no hacen nada más que generar momentos innecesarios.
6. UN BUEN HUESO SE ADAPTA A LOS CRITERIOS PROPIOS
Hay que elegir con criterio. Sea cual fuere. Nunca traicionarlo. Sino, nuestra buena intención y expectativas de buena onda se destruyen en un simple segundo… si desde el vamos no hay criterio… a bancarse lo que viene. ¡Que caigan las vendas y a estar más despiertas desde el comienzo! ¡Arriba la intelectualidad huesística!
7. UN BUEN HUESO TIENE QUE ESTAR BUENO (LEÁSE CALENTAR)
Aclaremos que de un hueso no nos importa su interior. No nos interesa si es políglota o conoce a la perfección las reglas de la física. Nos gusta como es, nos calienta su lomo, nos derrite su boca.
8. EL HUESO NO HACE PLANES A FUTURO
El hueso es para pasar el rato, divertirse. Que me importa si en el futuro quiere tener una hermosa familiar con 5 crios, hay que agradecer que para eso falta mucho. El problema es cuando tu hueso te empieza a ver con ojos de futura mamá, ahí te ves atrapada en el terrorífico mundo del noviazgo, y es el momento de hacer cualquier cosa que ahuyente a tu futuro marido.
9. LOS HUESOS NO SON EXIGENTES
El HUESO te llama cuando quiere ir al telo (dentro de 15 minutos, porque se le cayó otra cita y no sabe qué hacer con los texturados que había comprado). Ese hueso al que no le importa si estás arreglada o no...sólo quiere sexo; Ese hueso al que no le importa si te depilaste o no...podés ser un cactus que él no te va a hacer asco; Ese hueso que no te pregunta "¿te gustó?"...sólo se viste y a otra cosa.
10. EL HUESO NO NECESITA MENTIR
Lo bueno de los huesos, es que al final del día nadie da explicaciones, entonces carece de sentido inventar e idear artimañas para “no herir al otro” porque todas mentiras estratégicas innecesarias se solucionarían mejor con un: “bueno, querida, esto fue”.
11.UN BUEN HUESO NO ES HISTÉRICO
He aquí la raíz de todo mal que atenta con las relaciones huesíticas: ¿qué espera una mujer que va a la casa-telo-bulo con un flaco? ¿para qué acepta ir, si no está para nada dispuesta a hacer lo que todos sabemos que fueron a hacer? ¿Supone que es el amor de su vida? ¿O acaso cree que cuando su macho la invita a “un lugar más tranquilo”, le está insinuando participar de un café literario en la Biblioteca Nacional?
NO jueguen con los andrógenos y la testosterona…en verdad son hormonas potentes. Por eso si aceptan ir a “un lugar más tranquilo”, por el amor de Dios, les pido…REGÁLENSE o, al menos, véndanse a un precio asequible.
El Manual del Buen Hueso
*Dedicado a los que estamos en la lucha diaria por ser mejores huesos...
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El verano tiene la dicha de implicar vacaciones y tiempo de ocio, y que mejor que buscar huesos durante el tiempo al pedo que una dignamente se ha ganado luego de todo un año de arduo trabajo y esfuerzo. El verano es ideal para aprovechar esas tardes sin planes con algún huesito lindo y simpaticón para que te entretenga de sobremanera y de paso te ayude a mantenerte en forma... pero para lograr esto hace falta más que sólo desearlo; hay que trabajar, remar y esmerarse porque los huesos no caen del cielo, todavía.
Como ya bien sabemos el mercado huesístico está complicado, este Blog no existe porque somos unas molestas,el mundo lo necesita, somos como el Estado norteamericano tratando de salvar a cuanto banco está por irse a la quiebra. Y como existimos es nuestro deber insitar a todos a que en esos tiempos libres se esfuercen en buscar huesos, ya sea por msn, facebook (que es el nuevo boom, checkeenos allí), en la calle, en boliches, bares, levantándose a los amigos de tus amigos, a los primos de tus amigas (nunca hermanos, es muy complicado), a compañeros de la facultad, compañeros de la facultad de tu hermano, de donde sea. La vida nos corre y el verano es el momento para encontrar a ese huesito que te va a acompañar el resto del año, así que hay que esforzarse.
Tal esfuerzo no es en vano, y casi sin querer te levantás a ese Hueso que le tenias unas ganas terribles, pero por tiempo y baja autoestima no te animabas a encarar. Si, si, el verano es el momento para juntar la fuerza para apuntar alto, bien alto. Y cuando menos te lo esperás estás viendote con ese flaco ideal: se parte solo, es inteligente, es más grande que vos, te invita a donde sea y cuando sea, vive solo, tiene auto, más perfecto no puede ser.
Estás en diciembre y ya tenés Hueso para roer durante todo el verano, mejor no te puede haber salido. Pero como todos sabemos, esa dicha no es libre de pálidas. Vos, zonza, creías que porque era más grande y tiene su vida hecha no se iba a enganchar, pero un día, una tarde, te agarra de la mano, te mira a los ojos y te dice "nunca me había sentido así con alguien, me gustás en serio" ¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOO!!!!!! tu perfecto y macabro plan se acaba de ir por la borda... tu hueso se te enamoró, y lo último que querés es terminar con novio EN EL VERANO. Los novios duran lo que dura el frío para hacer cucharita y sólo si hace muuuucho frío.
De buenas a primeras te ves enredada en lo que aparenta ser el inicio de una relación, un horror, ¿cómo resolver esto?. Es complicado, pero todo tiene solución. En primer lugar siempre es sano decirles que si como a los locos. "¿querés que seamos una pareja?, daleeeee" y por atrás hacés la tuya. A la gente le gusta escuchar lo que quiere. Pero a veces eso no es suficiente, y empiezan los planteos, porque si sos su pareja tenés que ir a los cumpleaños de sus amigos, visitarlo seguido, y esas cosas. Ahí es cuando le tenés que decir que te está asfixiando y que si quiere que esto resulte te tiene que dar tu espacio. Ante la amenaza reculan, no dura mucho, pero al menos te da tiempo para planear tu estrategia. ¿Seguís intentando o entrás en campaña para buscar un nuevo hueso? Allá Uds.
Opción A: seguir y ver hasta donde estirás, capaz te saca de quicio y lo mandás a mudar o capaz resulta ser una pareja en potencia (como ya sabemos muchas se enganchan con sus huesos). Lo importante es que uno marque los tiempos, no el otro.
Opción B (la más divertida): La estirás con tu hueso enamorado hasta que encuentres otro un poco menos enamoradizo. Es complicado, pero no imposible, hay que dejar bien en claro que hay que ir lento, sino todo se destruye, y cuando conseguís a tu otro hueso, le decis "te pedí tiempo y me abrumaste, lo siento, no puedo estar en una relación así" Quedás como una reina y lo que es más importante, no sola.
Recuerden: el verano está para descansar y conseguir a ese Huesito que te va a acompañar el resto del año, elijan bien.
Ha dicho, Regina Falange
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Hay algo que se repite en cada una de nosotras y es que ya desde niñas, soñamos siempre con el príncipe azul.
A los cinco años, tenés tu Barbie y tu Ken, a los que le celebrás matrimonio a diario. Ella, radiante con su vestido de novia blanco; él, vestido en jaquet, con su melena rubia al viento y sus dientes blancos relucientes. Es el mejor día de sus vidas y vos creés que a los veintiuno (cuando seas re-grande), tendrás también tu boda soñada.
Alos diez, te soñás Paty Mayonees, siendo amada en secreto por Doug Narinas, dispuesto a hacer cualquier cosa por conquistar tu amor. No te interesa que sea pelado y huevón y que encima tenga conversaciones con un perro.
A los trece, envidiás a tu amiga que se puso de novia con “él”, ese chico que una vez la invitó a tomar un helado (pero su mamá no la dejó ir) y hace poco, se atrevió a caminar con ella de la mano.
A los quince, y justo para tu cumpleaños con fiesta y vestido incluido, estás de novia con el que creés será el amor de tu vida. No perdés la oportunidad de bailar el Vals junto a él, de sacarte mil fotos y de no despegarte ni un segundo en toda la fiesta de tu primer novio. Vestido de traje y chaleco gris topo, ahora te morís de ternura, pero te querrrás morir cuando al mes lo dejes porque te des cuenta de que es un nabo y veas el video de tu fiesta en el que él aparece aún más que vos, bailando al ritmo de La Isla del Sol. Un zapato.
A los diecisiete, te vas de viaje de egresados. Esta vez estás de novia hace un año y medio. Le jurás que te portarás súper bien y así lo hacés: chateás con él todos los días, volvés del boliche a la una y media de la mañana y hasta dormís la siesta en Bariloche, cual jubilada en pleno viaje a Las Toninas. Un año más tarde, el que se va de viaje de egresados es él, que es más grande que vos pero repitió dos veces. También te jura y perjura que se portará como un duque, pero lo cierto es que putanea a más no poder y a la vuelta te deja. Sos la más cornuda de la comarca. Un bajón.
A los diecinueve, ya terminaste el CBC y empezás la facu esperando encontrar un compañero intelectual, buena persona, fiel, leal, estudioso, divertido y fachero.
A los veinte, te das cuenta de que los hombres en la facultad escasean. Al 60% no los tocarías ni con un puntero láser; el 20% son gays; el 15% son ñoños y el 5% dable, por supuesto está casado.
Así que aquí nos encontramos. Veinte, veinticinco años después de que nuestra madre nos diera a luz. Hemos vivido aproximadamente un 25% de nuestras vidas y transitado por diversos estadios en lo referente al amor. Aquí vale la pena hacer un parate e imaginar el futuro. Cualquier vida normal, continuaría así:
A los veinticinco, empezás a salir con un pibe simpático, sólo porque tu amiga que estaba de novia quería tener una pareja amiga con quien salir. El flaco te empieza a caer bien, aunque es medio goma.
A los veintisiete, la relación continúa. No es nada descomunal, pero creés que ya es tarde para empezar a buscar machos…a esta edad, la mayoría ya está encaminada al altar. Al fin y al cabo, algo de cariño le tomaste al muchacho. Y tienen relativamente buen sexo.
A los veintinueve, Carlitos te pide matrimonio. Vos te das cuenta de que ya estás en edad de sentar cabeza y aceptás.
A los veintinueve y medio, cinco meses antes del casamiento, Johny, tu amor del secundario (sí, el que era más grande que vos pero había repetido dos veces), reaparece en tu vida. En una noche de borrachera, tenés el mejor sexo de tu vida y el pibe, que en realidad ya tiene más de treinta, te pide que no te cases con Carlitos, confesándote que él siempre soñó formar una familia a tu lado.
A los treinta, te casás. Con Carlitos, por supuesto.
A los treinta y dos, tienen un hijo, al que llaman Carlitos Jr.
A los treinta y cinco, le confesás tu aventura prenupcial. Él te dice que siempre lo supo, es más, que el mismo Johny se lo dijo, pero como te ama sideralmente, consideró que si a vos te había hecho bien, entonces a él también.
A los treinta y cinco y dos minutos, te das cuenta de que te casaste con un pelotudo.
A los treinta y seis, te divorciás.
A los treinta y siete, conseguís el teléfono de Johny y, con la excusa de armar una fiesta por los veinte años de tu egreso, lo llamás. Te atiende el hijo, de cinco años y te dice que el papá está durmiendo. Vos, sin alterarte, enseguida pensás: “bueno, yo también tengo un hijo de cinco años, quizás se hay divorciado o sea infeliz junto a su mujer”. Pero no. El pibe te pasa con la mamá, que en realidad estaba ocupada cambiándole los pañales a los mellizos recién nacidos y preparando malteadas con leche para toda la familia, que se había reunido en su casa de campo de fin de semana a jugar al criquet. Cortás.
A los cuarenta, empezás a frecuentar el Golden con un par de amigas divorciadas y otra solterona.
Es hora de pensar si es esto lo que queremos para nuestras vidas…
Yo digo que no, no, no y no.
Aprovechemos ahora, estamos en la edad de llevarnos la vida por delante. Vivamos la vida, disfrutémosla, descontrolémosla. No nos bajoneemos si no aparece el príncipe azul, no nos conformemos con cualquier Carlitos que se nos cruce en la vida.
Busquemos huesos, buenos huesos y vivamos grandes momentos.
No nos subestimemos, la vida es larga y ya va a aparecer un compañero de ruta para el resto de la vida. Pero éste quizás no sea el momento.
No te preocupes si estás deshuesada, tenete fe y sentite una Diosa. La confianza empieza por una misma.
Por eso esta noche, cuando te vayas a acostar, rezá un Padre Nuestro y pedí: “Ay, Diosito Santo, bajame ya un Hueso…van pasando los años y todavía lo espero!”
Manjula
Post dedicado a Chuletas, compañero inseparable del grandioso Doug Narinas.
Du-du-du-du-du-ru-du-du-du-ru-du
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Etiquetas: como conseguir novia, como conseguir novio, como conseguir relacion amorosa
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"Sus Relatos" o "Historias de Huesos de Gente Común" (nunca decidimos el nombre)
Publicado por Buen Hueso en 12:57Hoy: Estado de la situación
Cuando una se dedica al reviente durante algún tiempo, y empieza a notar que ya le parecen interesantes hasta los amigos del hermano de 15 años, se preocupa seriamente por la capacidad de aceptación que conlleva el Síndrome de la Mujer Sola. Cuando ya la agenda arrojaba 3 chongos estables, para Octubre, mas o menos, apareció ÉL. Mucho más grande, estudiaba la carrera que una hubiese elegido de haber sabido antes lo larga que es la propia, piola, divertido y para colmo, lindo.
Durante el año, el chochamu en cuestión había tirado un par de palos, absolutamente rechazados por quien les escribe porque un poco la histérica hay que hacerse. Para Noviembre, más sola que mis potus cuando me voy de vacaciones, manda un mail, haciendo chistes, mandando besos, etc. La muchacha piensa "esta es la mía", y arremete con todo lo que tiene. Las charlas cibernéticas empiezan a prolongarse y ella se da cuenta de que el pibe está no sólo para partirlo al medio cual queso suizo, sino que además, es un amor. ¡ERROR! Antes del primer beso ya tenía más expectativas que el Gobierno de Obama.
Entre los finales y el romance de mails con poemas y canciones el mercado de chongos pasó al olvido y ella no paraba de meterle fichas. Para Diciembre, en medio de un arrebato de mensajes, llamados y serenatas, se produce el primer beso. Ideal. En el umbral de la casa de ella, en el irrisorio horario de las 2 am de un martes (primer signo de estupidez...el muchacho estaba en el bar de la esquina con sus amigos, y pasó a robarse un beso, cosa que una interpreta como un acto de amor, cuando en realidad es un acto de BANANISMO total).
Al día siguiente salen, y ella comprueba lo que había testeado el día anterior. El pibe no sólo estaba bárbaro, y besaba muy bien, sino que además (mameta!) era a las sábanas lo que Maradona al fóbal.A la semana siguiente, el muchacho manda mensaje: "tenés ganas de ir al cine?". Faaaaaa, el enamoramiento ya era total. Cine+cena+final cantado. No sólo, creía que había conocido AL HUESO el verano (ilusa), sino que posiblemente, al segundo amor de su vida.
Sábado a la noche, el muchacho llama por teléfono (si, si...llama al fijo) y propone verse al día siguiente. Ella muere de amor, y quedan en verse. ¿A uds las llamó el domingo? A mi tampoco.
Un poco confundida ante semejante desaparición, al fin de semana siguiente, invita ella (después de la resurrección por medio de un llamado del señorito, el 24/12 a las 21 hs para desear una feliz navidad ¿?). Él propone: "Vamos a tomar unos mates? Yo retorno a baires y te llamo" Faaa bis! Quedan para el día siguiente.
A las 4 ella comienza a impacientarse y avanza, ya un tanto hinchada las pelotas. "Negro, ¿ya estás en buenos aires y dispongo de mi tarde?". El muchacho que claramente se siente apretado manifiesta que aún no se lo han comido las termitas en su casa y sigue vivo, y arreglan. Mates, plaza, ella comienza a olvidar las actitudes bipolares y recuerda que está muerta por él. Van a su casa, la pasan genial, y a eso de las 22 hs él hace la pregunta del millón "Che, ¿qué hacés vos esta noche?" resalto el vos porque su tono no proponía pasar juntos una noche de sexo descontrolado, sino indicarme que él pensaba salir y se le hacía tarde.
Le rogué a Dios que me ayudara a disimular la cara de orto que afloraba por mis poros, ni decirle una barbaridad del estilo "pensaba coger desenfrenadamente con vos toda la noche, pero veo que voy a tener que buscarme otra opción para practicar todo lo que me estudié anoche del Kamasutra". Luego de un "tengo que decidir entre varios planes", el muchacho comienza a vestirse...a agarrar sus cosas, lisa y llanamente a sugerir que era el momento en el que ella se iba.
Mientras caminaba, lógicamente sola, hasta la parada del bondi un sábado a las 23hs y llamaba a su mejor amigo, a quien le gritaba "¿TE ACORDAS QUE TE DIJE QUE NO SABIA SI IBA A LA FIESTA? ¡OLVIDALO! PONEME YA EN LA LISTA Y PASAME A BUSCAR EN UNA HORA! Decidido: Romeo se iba la remísmisima y recalcada de su madre.
El tiempo pasó y el verano habilitó un nuevo huesito, que gusta menos (que no es tan lindo ni la mueve tanto), pero que es vecino (vive a una cuadra, muchachas!), hace masajes y destornilladores cuando una se contractura crispándose en el msn con el otro. Para Febrero, ella comienza a sentirse muy a gusto con este nuevo huesito. Sin embargo, Hysteria king reaparece triunfalmente un jueves a las 5 de la mañana, con un sms que podría inducir a Angelina Jolie a dejar a Brad Pitt. Que si, que no. Se cruzan de casualidad y ella le pega una cortada de rostro MONUMENTAL. Se cruzan conscientes de que iban a verse y él se hace el romántico y promete de nuevo amor, cine, salidas, hijos y perros.
Ella jura a sus amigas (que lógicamente, ya lo odian) que es la última chance que le da y salen. La muy boluda ya no sólo se obnubila al verlo, sino que se queda hasta las 6 am con él y sus amigos, y duermen abrazados. Encima, acepta ir al bar donde son habitués (por separado, es claro)y el pedazo de cretino histérico marca territorio a los besos limpios, y le rompe el corazón al encargado del lugar que la venía apalabrando (un terrible huesito en potencia).
Ahora, martes, diluvia en Buenos Aires. El huesito del vecindario se le fue de vacaciones ayer, no le da la cara para hacerle ni medio ojito al muchacho del bar, y ÉL, tan lindo y tan chongo, que prometió cine y 32 salidas diferentes, no da señales de vida ante el mail buena onda que ella envió hoy.
¡¡¿Alguien puede explicarme que demonios es lo que quiere este muchacho?!!
Rosa Luxemburgo
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Voy a volver a los huesos de verano… que aun no se termina el calorcito y siempre quedan denuncias pendientes…
Uno de los inconvenientes que se nos presenta en esta época estival es cuando nuestro objetivo no es un huesito de carne fresca made in La Costa, sino uno que ya hemos roído en Buenos Aires, en la cotidianidad del hogar.
El hecho de no poder dejar atrás, y por ende, no poder renovar nuestros actos huesísticos hace que por ejemplo, compartir una madrugada después de la salida de un boliche totalmente ebrios, no sea algo cercano a lo patético (imaginemos: en ella, maquillaje corrido, transpiración ya seca en la musculosa, en algún momento sexy, pelo inflado y un caminar a tropezones por causa de los tacos. En él… bueh… mínimo olor a alcohol emanando de todos sus poros y transpiración aún no seca, de hecho, remera aun sudada). Al contrario, esta escena se convierte en una imagen de comedia romántica yankee: él y ella, felices y sonrientes, caminan por la rambla al amanecer, abrazados (que no se diga que es porque no se pueden mantener en pie por sí solos), el mar y su espuma musicalizando el momento. La inmensidad del cielo como testigo.
Es ley, un paisaje bonito siempre va a hacer que tu hueso de Buenos Aires, que hasta entonces gracias si pensabas en él durante la semana, parezca el príncipe azul en su corcel dorado y vos la damisela en peligro.
Como sabés que lo vas a seguir viendo y pensás que él también sabe eso, le empezás a creer en su discurso de hueso charlatán.
Sí… Sí… también el atardecer sumado a los paseos por las dunas funcionan como la oportunidad clave, el clímax, donde el hueso aprovecha para desplegar toda su poética, ese lenguaje inútil de poesía barata que le enseñaron en la primaria y en la secundaria y nunca más pudo usar. Es más una cuestión de necesidad de hablar de más que cualquier otro sentimiento que pueda tener.
La abraza por la espalda, le acaricia el pelo, y le promete algo diferente, el mar y sus moluscos (¿?)… Apela a un discurso romántico-meloso, que a ella le revuelve un poco las tripas, pero finalmente se echa la culpa por ser tan desconfiada y no darle ni siquiera una oportunidad. Empieza a cambiar la actitud, porque él se lo pide… mensajitos, ganas de verse, etc…
Pero…
todos sabemos que los huesos siempre serán huesos… y la mayoría bastante boludos (por eso este manual existe, ¡para erradicarlos de una vez!). Sabemos que lo más probable es que dos días después ella se lo cruce en la rambla con otra de la mano, prometiéndole amor eterno.
Allá ellos…
Minujin, Marta
*dedicado a los maestros y profesores de lengua y literatura que tantos frutos han dejado en los jóvenes de hoy día.
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