Historias de huesos de gente con hambre

Empezaba el 2007 y con él, mi primer verano de soltera. Vivía de fiesta, no me importaba si quedaba en Monte grande o en Zarate brazo largo, mi presencia era inexcusable.
Febrero. Carnaval de Gualeguaychú, nos encontramos con unos amigos allá. Que la comparsa Mari Mari, que fernet va, birra viene, sumado a que durante el día, sale playita, con buena música, buena gente, la lluviecita que cae en forma artificial, se forma un clima ideal para la caza… pero claro una esta embebida en ese clima y no puede distinguir fácilmente un hueso potable de un espejismo de hueso, así me pasó a mi.

Mis amigas y yo nos pusimos a hablar con un grupo de flacos de Luján. Había uno con buena onda, pelito mojado salido del agüita, buen lomo, nadador el flaco y pinta de buenazo como toda gente de provincia. Y como yo ya había juntado un no muy extenso prontuario de www.huesos soretes.com, este me pareció Ghandi.
Fuimos a bailar en el medio de la pista y al ritmo de: "armate uno, armate uno, Hernán" nos dimos unos besos bajo la lluviecita artificial, que luego continuó en el río, imagínense… el panorama ideal.

Llegó el momento de volver. Que dame tu cel., que dame tu mail.
En la semana arreglamos para salir el sábado. Yo, en ese momento, trabajaba en San Telmo y como el pajuerano este no sabía dónde estaba ubicado, le dije de encontrarnos en la 9 de julio. No sé si a ustedes les pasará seguido, pero yo sé cuando una cita va a ser desastrosa desde el momento en que me subo al auto y/o abro la puerta. En ese mismo instante digo: "ya me quiero ir", y todavía ni empezó. Igual una le pone toda la onda, ojo, también pasa que nos pueden llegar a sorprender y el sapo se convierte en príncipe.

Apareció en un Duna blanco, bien remís (a mi esas cosas no me importan... mucho), un poco destartalado, con sus años de camino. El hueso se bajó con la cabeza llena de claritos… sísísí… claritos ¡¡que se dejaron de usar e el 2000 más o menos!! y encima como vieja de peluquería que se arregla los sábados para salir estaban recién hechosssssss. Obviamente el pelito ya no estaba mojado por el agüita de Gualeguaychú era el pelo de moni-argento con claritos, ¿se van imaginando no? Tenía una camisa arrugada como si fuera de bambula, pero con rayas naranjas y verdes, jean tipo cargo y una campera (dicho por él) comprada de alguna feria símil “Mercado de las pulgas”. Eso no fue todo… ¿qué tenía puesto además?... Una riñonera de corderoy colgada al hombro obvio, ¡por dios!, irremontable…

El infeliz no sabía cómo desenvolverse en Capital y yo que soy media lela en cuanto a ubicación, no quería perder tiempo, quería que la salida fuera lo más rápida posible. Así que le tiré un "salgamos por acá, así no te perdés". Imagínense caminando por Corrientes, doce de la noche: lleno de basura, cartoneros, él, su riñonera y yo, muy romántico. ¿A dónde entramos?, "Los Inmortales"… ¿No saben qué es? Pregúntenles a sus viejos, a sus abuelos. Es una pizzería muy vieja, más vieja que Matusalen, donde los mozos están vestidos de blanco, y la pareja más joven tenía 50 años.

Comimos pizza de rúcula, el “sohue” no paró de hablar en toooooda la cena, menos mal porque yo no tenía nada para decir, más que: ¿¿De dónde saliste?? ¿Dónde estoy? ¡¡¡¡Quiero a mi mama!!!!
Y no va que me tira la frase célebre de la noche...: "si me queda verdecito entre los dientes me avisás, y si te queda a vos yo te aviso" ahh, NOOOO!!!! Era demasiado, mi líbido no existía, pero si hubiese existido con esa frase matadora iba directo al piso.

Él quería seguir la salida, así que me dijo de ir a tomar algo, y ¿dónde entramos?, a un cabarulo!!!!!!!!! Claro, era muy temprano así que estábamos solos, literalmente solos.
En esa época por más que la cita fuese mala si el “sohue” me tiraba la boca y bueh… yo hacía un acto de caridad. Así que lo hice. Nada cambió, siguió siendo the worst date ever!!

Ya era hora de irnos, yo ya demostraba signos de cansancio ficticio y al hueso se le ocurre parar en un hotel. A ver si me hago entender, no un TELO, un hotel de pasajeros esos que tienen las banderas de todos los países, esos q datan de 1810:
Hueso: "Dale, nos hacemos unos mimos, unos masajes, no sabés los masajes que hago"
Sol: "No, no vos te equivocaste, yo no voy tan rápido, no me sentiría cómoda". (Mentiiiiiiraaaaaaaa, si era dable me tiraba en la cama haciendo el salto del tigre).

Así terminó la cita, se larga a llover, él me llevó a mi casa… No sé qué camino agarró, que paró en un peaje y como no le andaba la ventanilla, tuvo que abrir la puerta para pagar!!! Listooo!!! Nunca sentí tanta satisfacción al llegar a mi casa, esa satisfacción que se siente cuando uno termina las cosas más torturantes de nuestras vidas.

Al otro día me suena el celular, ¿a qué no saben quién era? El “sohue” para decirme lo mal que había estado yo por no haberlo llamado para ver cómo había llegado sabiendo que él no era de capital y que llovía. ¿¿Lo pueden creer?? ¡¡Como si lo hubiese dejado en el tren sarmiento a las 5 de la mañana!!
Seguido a ese día, hubo llamados que nunca contesté y una charla por msn en la que él me pregunta: “¿Qué pasa Sol, tenés miedo a enamorarte?"

Sin palabras.... el lujanero buscaba la madre de sus hijos, yo buscaba una cita y volver a encontrarme con aquel espejismo que claramente fue un espejismo q se debe haber formado por el calor, por el alcohol en sangre y sobre todo, por el exceso de hormonas.


Sol

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Tejiendo Redes Huesísticas

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Gráfico elaborado por Manjula

Dedicado a Diana Fulvi, profesora de biología que nos inculcó el amor por las redes conceptuales.



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Historias de huesos de gente con hambre

Día del amigo 2008: como todos los años, reunión multitudinaria con amigas/os, comida, alcohol. Hora prudencial para salir: fuimos a bailar. Ebriedad de por medio, grupo de minitas, se acerca un grupo de flacos, uno de ellos trata de entablar conversación conmigo, palabra va, palabra viene, me pregunta como me llamo, a lo qee yo, ebria, respondo "adivina mi nombre" (típico de un estado de ebriedad SEVERO). entró a tirar fruta, hasta que me cansé y le dije. Acto seguido, le digo "vos tenes una cara de Fulanito que se te cae"... a lo que el respondió "¿cómo sabes que me llamo Fulanito?", carcajada de por medio, seguimos charlando y o casualidad, vivimos cerca. Como sus amigos se estaban yendo, me dice "mañana anda a tal lugar a las 17hs. que te paso a buscar", yo, obviamente, le dije que no, no sólo porque me iba a despertar con suerte a esa hora resacosa, sino porque era el día del amigo y no daba, entonces me pidió mi celular. El muchacho sale de escena.

Una llamada al Cel. a las 12 del mediodía me despierta luego de una laaarga noche: número desconocido, "hola Fulanita? que hacés, cómo andás? habla Fulanito. Te llamaba para invitarte a comer un asadito a mi casa". WHAAATTT????? ooooooobviamente, mi respuesta fue NO, “estoy hecha mierda lo dejamos para otro día”, a lo que respondió "bueno, vos te lo perdés". AAAHH BUE-NO.

La semana siguiente fue una seguidilla de invitaciones (a "ir a dar una vuelta", a "ver una peli", etc).Llega el sabado y Fulanito empieza con su chamuyo (nada del otro mundo), y terminamos a los besos en el boliche, pero claro llega un momento que el lugar cierra... “¿y ahora que hacemos?” (típica pregunta), me dice "vamos a mi casa?" a lo que yo respondo "no, mejor vamos a la mía" (donde estaba mi amiga durmiendo). Llegamos a mi casa, beso va, beso viene. a eso de las 11 se va. No había pasado nada más que unos besos medio apasionados.
Al fin de semana siguiente, lo mismo, nos encontramos donde siempre, fuimos a mi casa, tirados en el sillón a los besos, para y me dice (cabe aclarar que lo que voy a contar ahora habrá pasado en un lapso d menos d 3 minutos, que para mi fueron como dos horas):

-¿Te querés venir a vivir conmigo?
-Yo: no, tengo que estudiar. -Mientras pensaba este se fumó un colibrí. No me deja terminar de respirar y me dice:
-¿Querés ser mi novia?
Yo descompuesta: definitivamente se fumó el colibrí. Cabe aclarar que nos "conocíamos" hacia dos o tres semanas. Mi respuesta fue un obvio “NO”, y me pregunta:
-¿por qué?
-¿por qué?, ¡porque no!

Yo ya estaba acalorada, descompuesta, pálida, no entendía nada. No termino de asimilar lo que había pasado y me dice:

-¿Querés venir a casa hoy a la noche así conoces a mis viejos? Chau, este al colibrí qee se fumó le puso chimichurri.
EN MI VIDA me había pasado algo similar. Yo creo que ya estaba con la presión baja, el tipo me tiró con artillería pesada y me agarró desprevenida. Obviamente le dije que no, ni en pedo, que ni daba... etc.
La situación incómoda pasó cuando empezamos a los besos de nuevo.
Nota del redactor: esta situación se repitió más adelante, mis respuestas fueron las mismas, así que parece que el muchacho había entendido la idea o dejo de fumar colibrí.

En el transcurso de los dos o tres meses siguientes nos veíamos donde siempre, nos dábamos unos besos pero por una cosa o la otra no pasaba nada más, hasta que la última vez que hablamos antes que yo me fuera de vacaciones , me dijo de hacer algo.

El sábado me llama a la tardecita y le digo que mi casa es zona liberada, y me dice que espera mi llamado. Una o dos de la mañana, llamo, CELULAR APAGADO. Él se lo pierde, al otro día me fui.

Vacaciones: como donde yo estaba no había señal, ni me enteré si me llamó o no, igualmente en ese momento no me importaba. Llego un jueves a la noche de las vacaciones. el viernes a la tarde, me llama (o sea, me huele), le digo que estoy cansada, lo cual entiende, así que hacemos algo mañana. Sábado a la noche: sale plan con amigas, así que ni lo llame ni le dije nada. Domingo a la noche: a eso de las 2am. llama, no atiendo, estaba en pijama viendo una peli a punto de ir a dormir... no daba.

Llega el martes a la tarde y me llama "¿qué haces?, ¿cómo andas? ¿querés hacer algo hoy? Bueno, yo ahora estoy trabajando, cuando salgo del laburo te llamo y arreglamos, porque vos no me llamas nunca" (Ah, mira vos, reprochón el muchacho). Cuestión que acepto y me quedo a la espera de la llamada. 22hs. nada... 24hs. nada... miércoles, jueves, viernes ... NADA. cuestión, que ya pasó más de un mes que no me llama. DESAPARECIÓ, se lo trago la tierra. Tampoco piensen que soy una histérica que espera siempre que el macho llame, no no no, lo llamé reiteradas veces, "destino Movistar. Usted se ha comunicado con la casilla d mensajes de...".Resulta que como mi queridísima anfitriona de los almuerzos, Mirtha, yo soy muy memoriosa, y recordé que en alguna charla él me había comentado que también trabajaba cerca de mi casa. Hará una semana, cuando iba a la casa de una amiga, pasé por el lugar, y ahí estaba. Ah! su celular está apagado todo el tiempo. No llamo más.

Yo no soy Penélope, no me quedaré esperando tejiendo y destejiendo, siempre se puede encontrar algún que otro huesito para entretener al paladar... y si este vuelve... veremos...


Anónima

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Delineando al hueso ideal

En alguna época de nuestras vidas, sea cual fuera, nuestro sueño no es encontrar al hombre ideal, el amor de nuestras vidas, nuestro cómplice y todo…
Algunas veces buscamos libertad más que una cosa que nos traiga mayores complicaciones aún. La solución se presenta en forma de Hueso, que por su morfología preestablecida nos saca del un aprieto, pero también nos condimenta la rutina.

Es un buen ejercicio si, antes de lanzarnos a la búsqueda con todos los recursos que tengamos a la mano, hacemos una lista de las cosas que queremos que haga/ tenga/ sea nuestro futuro huesito.
Y si tuviéramos la posibilidad de reunir todas estas listas, bocetos, con tachones y todo tendríamos como resultado común más o menos lo que sigue:

*disponibilidad máxima que se adapte a nuestra agenda. Empieza el año y ya no contamos con las tardes, las noches, las madrugadas al pedo. Debemos aprovechar cada hueco en la semana, en el fin de semana… y qué mejor que nuestro hueso esté ahí… al pie del cañón.

*Claro que el punto anterior se destruye cual pompa de jabón si se nos torna un pesado… un hueso con actitud desinteresada y medio rebelde no va a provocar nuestros bostezos de a montones. Al contrario, siempre vamos a querer estar divinas y sexys para su disfrute… (y por supuesto, el nuestro, guiño, guiño)

*No pretendemos ningún tipo de compromiso, proyecto o adopción de alguna obligación. Pero nunca está demás que nuestro hueso nos pase a buscar, responda mensajitos, proponga salidas concretas (No un simple: “nos vemos”… para eso, ¡a cerrar la boca!)

*Que pueda articular dos ideas seguidas. No es mucho pedir que compartir una cerveza venga con algo más que con palitos.

*Ideal: que tenga un trabajo copado, que practique algún deporte extremo, que sea músico, le guste el cine y leer… y mucho mejor, si tiene el nivel exacto de pelos en pecho que nos gusta. (No, no es tomar una opción entre las dadas, es mejor si hace todo.)

*Y el requisito último y fundamental, que es el cimiento de nuestro manual, es que desde el vamos tenga la bondad de acordar las reglas del juego. No cuesta nada sentar a tu hueso y decirle: “querido/a, así es… que así sea…”. Y que se haga la luz…
Esto evita posteriores mandadas a la conchinchina (o a alimentarse de alfalfa, como el lector lo prefiera), eliminación de celulares, mails y perfiles en facebook, e indignación de onda larga subsiguiente.

Parece imposible (y está cerca de serlo) encontrar un hueso así… pero bueno, respiremos profundo y a buscar, que parece ser que los perros de Pavlov con eso del ensayo y error llegaron lejos…

Minujin, Marta

*dedicado a los fabricantes de anotadores que se alimentan de nuestra obsesión por hacer listas frente a cualquier evento de nuestras vidas.


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Las reglas de los buenos huesos

1. LOS HUESOS NO SE ENGANCHAN

Un gran error es creer que por ser hueso en un futuro puede pasar a mayores, y otro gran error es creer que el otro ya se enamoró y está buscando salón para la fiesta de casamiento. Así que por favor basta de repetir una y otra vez la maldita frase “es que no quiero que te enganche”
Así como nosotros somos huesos para ustedes, ustedes son HUESOS para nosotras

2. EL HUESO ES GAUCHITO

Todos queremos cruzarnos con gente gaucha. Todos deberíamos aprender a ser más gauchitos, el mundo estaría más complacido, no habría tanto stress, la gente andaría con una sonrisa por la calle pues sabría que al final del día algo bueno espera, no una tablita, no un egoísta sino un encuentro gauchesco... del bueno

3. UN HUESO NO REPROCHA NI ADMITE REPROCHES

¿Qué estamos dispuestas a sacrificar por un hombre? nada ¿Qué tendría que sacrificar un hombre por una mujer? Nada.
Lo maravilloso de ser Hueso es que ningún reproche es válido.
El Hueso no está para cursilerías, para eso están los novios que tiene los huevos preparados para ser hinchados y aguantan tus mambos y vos sus celos, groserías, olvidos, descuidos, etc.

4. UN HUESO NO ES POSESIVO

El buen hueso, cuando te ve llegar con ese escote prominente, empieza a pensar en las cosas que te haría. Se pone orgulloso de ver que sus amigos te relojean las tetas y le clavan la mirada diciendo "qué caramelito te estas comiendo, papá".
El buen hueso no se indigna porque camines revoleando el culo, pasa y te lo toca susurrandote al oído "te parto toda".
Al buen hueso no le interesa que más hombres te deseen, lo único que le calienta es que en la cama te tiene a vos. Y cuanto mas en bolas andes, más rápido te saca la ropa.

5. UN HUESO SABE DE DISCRECIÓN

Es mejor un hueso calladito que va directo a la acción que un gil que cree que diciendote cosas del estilo “esta noche estás más linda que la luna” te va a levantar. Los huesos que hablan de más por lo general tienden a creer que una va a caer rendida a sus pies en dos citas. No señores, no nos enamoramos solo porque nos halagan gratuitamente. Las palabras no hacen nada más que generar momentos innecesarios.

6. UN BUEN HUESO SE ADAPTA A LOS CRITERIOS PROPIOS

Hay que elegir con criterio. Sea cual fuere. Nunca traicionarlo. Sino, nuestra buena intención y expectativas de buena onda se destruyen en un simple segundo… si desde el vamos no hay criterio… a bancarse lo que viene. ¡Que caigan las vendas y a estar más despiertas desde el comienzo! ¡Arriba la intelectualidad huesística!

7. UN BUEN HUESO TIENE QUE ESTAR BUENO (LEÁSE CALENTAR)

Aclaremos que de un hueso no nos importa su interior. No nos interesa si es políglota o conoce a la perfección las reglas de la física. Nos gusta como es, nos calienta su lomo, nos derrite su boca.

8. EL HUESO NO HACE PLANES A FUTURO

El hueso es para pasar el rato, divertirse. Que me importa si en el futuro quiere tener una hermosa familiar con 5 crios, hay que agradecer que para eso falta mucho. El problema es cuando tu hueso te empieza a ver con ojos de futura mamá, ahí te ves atrapada en el terrorífico mundo del noviazgo, y es el momento de hacer cualquier cosa que ahuyente a tu futuro marido.

9. LOS HUESOS NO SON EXIGENTES

El HUESO te llama cuando quiere ir al telo (dentro de 15 minutos, porque se le cayó otra cita y no sabe qué hacer con los texturados que había comprado). Ese hueso al que no le importa si estás arreglada o no...sólo quiere sexo; Ese hueso al que no le importa si te depilaste o no...podés ser un cactus que él no te va a hacer asco; Ese hueso que no te pregunta "¿te gustó?"...sólo se viste y a otra cosa.

10. EL HUESO NO NECESITA MENTIR

Lo bueno de los huesos, es que al final del día nadie da explicaciones, entonces carece de sentido inventar e idear artimañas para “no herir al otro” porque todas mentiras estratégicas innecesarias se solucionarían mejor con un: “bueno, querida, esto fue”.

11.UN BUEN HUESO NO ES HISTÉRICO

He aquí la raíz de todo mal que atenta con las relaciones huesíticas: ¿qué espera una mujer que va a la casa-telo-bulo con un flaco? ¿para qué acepta ir, si no está para nada dispuesta a hacer lo que todos sabemos que fueron a hacer? ¿Supone que es el amor de su vida? ¿O acaso cree que cuando su macho la invita a “un lugar más tranquilo”, le está insinuando participar de un café literario en la Biblioteca Nacional?
NO jueguen con los andrógenos y la testosterona…en verdad son hormonas potentes. Por eso si aceptan ir a “un lugar más tranquilo”, por el amor de Dios, les pido…REGÁLENSE o, al menos, véndanse a un precio asequible.


El Manual del Buen Hueso


*Dedicado a los que estamos en la lucha diaria por ser mejores huesos...

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