En esta ocasión nos detendremos en el caso específico de: Ex acecha mi puerta
Nunca falta el Ex que, no conforme con arruinar la vida de una durante una relación, pretende insistir luego de la ruptura. Existen dos tipos de este grupo, por un lado se encuentran "Los Ex Copados" y por el otro, "Los Ex no te puedo olvidar". En cualquiera de los dos casos uno/a siempre tiende a estar con la paciencia un poco limitada y con altos grados de confusión.
Cabe aclarar en todos los casos que estamos tratando los Ex son un problema. Todos quisiéramos deshacernos de ellos, hacerlos desaparecer, hacernos una lobotomía y olvidarnos de su existencia, y no solo ellos, sino también amigos, parientes, vecinos y cualquiera que nos haga acordar a él/ella, porque nunca falta la oportunidad que vas por la calle papando moscas, obviamente hiper despeinada, ojerosa y desalineada y te encontrás con el mejor amigo... y si... el mundo nos odia.
Pero volvamos. Vamos a detenernos en este caso particular donde el Ex no se rinde y pretende mantener un vínculo que, si fuera por uno, estaría mandándolo en avión, vuelo 815 de Oceanic Airlines, pero no. El Ex acecha y no descansa.
El Ex Copado:
Es aquel que, no conforme con haberte roto el corazón unas 40 veces, sigue mandándote mensajes, y mails, preguntándote porque quiere y LE IMPORTA saber cómo andás. Y una: "Ahhh. ahora pedazo de mierda te preocupa cómo estoy, estuvimos 3 años juntos y ahora se te ocurre preguntar!!!", pero una se limita y le responde "bien gracias". Claro, en el momento, una no dimensiona lo que acaba de ocurrir, pero el error "ha sido enviado", le acabás de dar pie para que llegue una catarata de mails, preguntas, invitaciones, mensajes, propuestas que una no llega a terminar de leer que ya está llegando otra. Tooooodo esto, con la mejor intención obvio, siempre el Ex copado vuelve de buena onda, no porque quiera volver, lo que no se termina de saber es, si eso es malo o bueno.
¿Cómo reaccionar? De muchas maneras, se lo puede mandar a la mierda o trabajar para que entienda que ser amigo del Ex no es lo que una tenía en mente o simplemente ignorarlo. El problema del Ex copado es que no se da cuenta que realmente una no tiene ganas de ir a tomar una cerveza a charlar de la vida, suficiente moco desperdiciado para que ahora aparezca como si nada y esté todo bien. Mantengamos el límite, puede estar todo bien, pero tampoco para que nos juntemos y me cuentes de tus dramas familiares y charlemos como si la nada misma. Ni que hablar si una accede a un encuentro y después termina en una avalancha de mensajes del tenor de: "me gustó verte", "me gustaría que nos veamos de nuevo", "¿qué tenés que hacer la semana que viene?", "Te estoy molestando?".
Entiendan: confunde. Y esto va para los dos, porque yo también hago mea culpa. A veces uno no dimensiona lo que provocó en el otro y pretende mantener un vínculo que si nada cuando el otro se desgarró por dentro y si con suerte y tiempo, logró superar la situación no va a querer tropezar de nuevo con la misma piedra. Es autoprotección. Ya sabemos que Uds. lo hacen de copados, pero piensen en el otro.
Ex no te puedo olvidar:
A veces pasa que una relación se termina, pero no de mutuo acuerdo. Eso es un verdadero problema. A veces pasa que se termina de mutuo acuerdo, pero una de las partes se arrepiente. Eso es más común todavía. Y todavía la podemos rebuscar más: a veces pasa que el mismo que cortó la relación es el arrepentido.
Ante todo: no vuelvan con el rabo entre las piernas, es de mal gusto. Ver al Ex llorando por el amor perdido es sumamente desagradable, más si una lo tiene totalmente superado. Si te dieron el pase, a inflar el pecho, ir a comprar helado, llorar un poco y ponerse linda/o para romper la noche para encontrar al clavo que saca al otro clavo.
Este es un tema sumamente delicado, porque no estamos hablando de esas relaciones que nunca terminan de cortar, estamos hablando específicamente de las relaciones que se terminan, donde uno dice: "No quiero estar más con vos, chau". Cuando pasa eso, no hay vuelta que darle, hay que dar la media vuelta e ir con el sol, cuando muere la tarde. No se puede hacer nada gente, insistir es desgastar al otro, molestarlo y que termine eliminándote del msn o tratándote mal porque ya no quiere saber más nada con vos.
Espero sirvan de algo estas pequeñas reflexiones que buscan hacen que empecemos a pensar en relaciones más sanas, hoy en estas épocas donde me entero cosas como que la gente con 23 años se casa y tiene hijos o luego de noviar durante 5 meses se casa, deja todo y se va a vivir al interior con su nuevo marido. Busquemos lo sano.
En un estado de preocupación ha dicho, Regina Falange.
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En estas últimas semanas, en atención a la dificultosa tarea de escribir el manual que les hacemos llegar mediante el blog, he estado más atenta que nunca. Jamás ha sido mi fuerte dar consejos en el amor; es más: la gente no suele acercarse a mí para contarme sus vivencias amorosas, ya que seguramente sospechan que no soy buena consejera. O quizás no soy una buena amiga (sin dudas lo hablaré con mi psicoanalista).
Estos días, empero, he descubierto algo que no había entendido en ventiún años de vida. Y lo hice en base a tres situaciones que pasaré a comentarles. Debo destacar, prima facie, que cambiaré los nombres de los protagonistas, sólo manteniendo sus iniciales, para no revelar sus identidades:
Situación Nro. 1: Me encontraba yo en la parada del colectivo, esperando al 92 para volver a casa luego de una larga jornada de trabajo-facultad y se me ocurre preguntarle a mi amiga Agustina cómo andaba la relación con su hueso Javier. (Hacía pocas semanas que habían comenzado a “huesear”, aunque se habían conocido unos años antes). Ella me comenta, entonces, que luego de haber desaparecido durante algunos largos días, Javier le mandó un mensaje de texto (por supuesto, un hueso nunca llama para decir estas cosas), diciendo algo así como “disculpá, estuve colgado, es que estoy en cualquiera y no quiero lastimarte”. Agustina, una mina fría y que sabe perfectamente lo que quiere, no perdió ni un minuto más: tomó el teléfono, marcó su número y le dijo: “Javier, vos no me lastimás porque yo no te quiero. Está todo bien”. BOMBA.
“¿Qué sucedió después?”, se preguntarán, queridas lectoras…quedaron en hablar, o mejor dicho, Javier prometió llamar para hablar de su situación, cosa que no sucedió jamás.
Ah, si se preguntan por el corazón de Agustina, no se preocupen: ella tachó su número y continuó adelante con su vida.
Situación Nro. 2: Mariela, compañera de la facultad y oriunda de Moreno, hacía ya siete meses que se encontraba de huesos con Máximo. Claro, ustedes dirán “siete meses ya no es un hueso…siete meses ya es un tiempo prudencial como para tomar una decisión crucial: marfil o gelatina” (APLAUSOS para esta metáfora de alto vuelo). Muy bien…para vuestra alegría, les diré que esa decisión fue tomada por Máximo: finalmente, después de siete meses, se pusieron de novios. ALEGRÍA ALEGRÍA. COSTA DE MARFIL. El problema fue que se olvidó de consultarle, o al menos comentarle acerca de esta situación a Mariela, su mismísima novia. ¿Cómo se enteró ella, entonces? Por Fotolog. Todos sus amigos comenzaron a llamar para felicitarla, ya que él no se cansaba de publicar por todos los flogs la buena nueva. A las pocas horas, ya todo Moreno estaba al tanto. Sí, la escena es bizarrísima, pero lo que viene es aún peor: Máximo desaparece unos días, Mariela lo llama pero él no atiende. A la semana, ella tiene suerte y consigue hablar con él, para decirle algo así como “Maxi, yo no te pedí ser tu novia…hacé lo que quieras, desaparecé, andate con otra, pero no me mees el territorio” (en alusión a las publicaciones que divulgaron por todo el pueblo el supuesto noviazgo).
¿Cómo terminó esta situación? Maxi deprimido, muy deprimido, desaparece para siempre (haciéndose la víctima).
Situación Nro. 3: Para hacerla corta (es una historia que en algún momento, ella misma se animará a contar), mi amiga Fernanda le dice a su Hueso, algo parecido a “ya vas a encontrar una chica que te quiera y de la que te enamores”. Conclusión: él “se siente desnudo” ante esa situación y se ofende, casi retirándole la palabra durante una semana.
Después de haber escuchado estas tres historias en el transcurso de menos de un mes, he llegado a comprender el sentido de la vida. BUENAS NOTICIAS: vengo a compartirla con Uds (y esto no es un vil engaño como el comercial de masoportunidades.com)
La teoría es la siguiente: Somos huesos para los hombres. Lo somos, realmente: lo demuestran día a día con sus actitudes. Ellos, no obstante, pecan de ingenuidad al creer que deshojamos margaritas pensando en ellos: “me quiere mucho, poquito, nada”, “¿cuándo me llamará?”, “¿será el amor de mi vida?”, “¿cómo se llamarán nuestros hijos?”…
NO, SEÑORES. Así como nosotros somos huesos para ustedes, ustedes son HUESOS para nosotras. BOMBA (para bailar, esto es una idem)
Una vez que le hacemos notar esta situación, la realidad los desborda y sienten que ya no pueden manejar la relación. Le hemos tocado el orgullo, “compañeras de género” (como diría Kristina); les hemos hecho notar que para nosotras son tan poca cosa, que apenas notaríamos su ausencia (dentro de pocos meses probablemente nos cueste recordar su nombre).
¿Cómo se lo explicarán a sus amigos?...Han pasado de ser un “guacho pistola” a “sólo una pistola”…y para colmo, ni siquiera podrían mantener una erección sabiendo que para nosotras también es sólo sexo. Esto es algo que ellos no pueden tolerar, se sienten humillados y necesitan alejarse. No sin antes hacer el papel de víctima, que siempre les sale tan, pero tan bien.
Así que ya saben, mis amigas, cómo deshacerse de un hueso que ya está tornándose de color amarillento: no lo sigan mordiendo, los huesos son difíciles de romper y seguramente ya tiene mal sabor. Elijan el método que más les guste: el de de Agustina, Mariela o Fernanda y comiencen desde jóvenes a PREVENIR LA OSTEOPOROSIS.
Estos días, empero, he descubierto algo que no había entendido en ventiún años de vida. Y lo hice en base a tres situaciones que pasaré a comentarles. Debo destacar, prima facie, que cambiaré los nombres de los protagonistas, sólo manteniendo sus iniciales, para no revelar sus identidades:
Situación Nro. 1: Me encontraba yo en la parada del colectivo, esperando al 92 para volver a casa luego de una larga jornada de trabajo-facultad y se me ocurre preguntarle a mi amiga Agustina cómo andaba la relación con su hueso Javier. (Hacía pocas semanas que habían comenzado a “huesear”, aunque se habían conocido unos años antes). Ella me comenta, entonces, que luego de haber desaparecido durante algunos largos días, Javier le mandó un mensaje de texto (por supuesto, un hueso nunca llama para decir estas cosas), diciendo algo así como “disculpá, estuve colgado, es que estoy en cualquiera y no quiero lastimarte”. Agustina, una mina fría y que sabe perfectamente lo que quiere, no perdió ni un minuto más: tomó el teléfono, marcó su número y le dijo: “Javier, vos no me lastimás porque yo no te quiero. Está todo bien”. BOMBA.
“¿Qué sucedió después?”, se preguntarán, queridas lectoras…quedaron en hablar, o mejor dicho, Javier prometió llamar para hablar de su situación, cosa que no sucedió jamás.
Ah, si se preguntan por el corazón de Agustina, no se preocupen: ella tachó su número y continuó adelante con su vida.
Situación Nro. 2: Mariela, compañera de la facultad y oriunda de Moreno, hacía ya siete meses que se encontraba de huesos con Máximo. Claro, ustedes dirán “siete meses ya no es un hueso…siete meses ya es un tiempo prudencial como para tomar una decisión crucial: marfil o gelatina” (APLAUSOS para esta metáfora de alto vuelo). Muy bien…para vuestra alegría, les diré que esa decisión fue tomada por Máximo: finalmente, después de siete meses, se pusieron de novios. ALEGRÍA ALEGRÍA. COSTA DE MARFIL. El problema fue que se olvidó de consultarle, o al menos comentarle acerca de esta situación a Mariela, su mismísima novia. ¿Cómo se enteró ella, entonces? Por Fotolog. Todos sus amigos comenzaron a llamar para felicitarla, ya que él no se cansaba de publicar por todos los flogs la buena nueva. A las pocas horas, ya todo Moreno estaba al tanto. Sí, la escena es bizarrísima, pero lo que viene es aún peor: Máximo desaparece unos días, Mariela lo llama pero él no atiende. A la semana, ella tiene suerte y consigue hablar con él, para decirle algo así como “Maxi, yo no te pedí ser tu novia…hacé lo que quieras, desaparecé, andate con otra, pero no me mees el territorio” (en alusión a las publicaciones que divulgaron por todo el pueblo el supuesto noviazgo).
¿Cómo terminó esta situación? Maxi deprimido, muy deprimido, desaparece para siempre (haciéndose la víctima).
Situación Nro. 3: Para hacerla corta (es una historia que en algún momento, ella misma se animará a contar), mi amiga Fernanda le dice a su Hueso, algo parecido a “ya vas a encontrar una chica que te quiera y de la que te enamores”. Conclusión: él “se siente desnudo” ante esa situación y se ofende, casi retirándole la palabra durante una semana.
Después de haber escuchado estas tres historias en el transcurso de menos de un mes, he llegado a comprender el sentido de la vida. BUENAS NOTICIAS: vengo a compartirla con Uds (y esto no es un vil engaño como el comercial de masoportunidades.com)
La teoría es la siguiente: Somos huesos para los hombres. Lo somos, realmente: lo demuestran día a día con sus actitudes. Ellos, no obstante, pecan de ingenuidad al creer que deshojamos margaritas pensando en ellos: “me quiere mucho, poquito, nada”, “¿cuándo me llamará?”, “¿será el amor de mi vida?”, “¿cómo se llamarán nuestros hijos?”…
NO, SEÑORES. Así como nosotros somos huesos para ustedes, ustedes son HUESOS para nosotras. BOMBA (para bailar, esto es una idem)
Una vez que le hacemos notar esta situación, la realidad los desborda y sienten que ya no pueden manejar la relación. Le hemos tocado el orgullo, “compañeras de género” (como diría Kristina); les hemos hecho notar que para nosotras son tan poca cosa, que apenas notaríamos su ausencia (dentro de pocos meses probablemente nos cueste recordar su nombre).
¿Cómo se lo explicarán a sus amigos?...Han pasado de ser un “guacho pistola” a “sólo una pistola”…y para colmo, ni siquiera podrían mantener una erección sabiendo que para nosotras también es sólo sexo. Esto es algo que ellos no pueden tolerar, se sienten humillados y necesitan alejarse. No sin antes hacer el papel de víctima, que siempre les sale tan, pero tan bien.
Así que ya saben, mis amigas, cómo deshacerse de un hueso que ya está tornándose de color amarillento: no lo sigan mordiendo, los huesos son difíciles de romper y seguramente ya tiene mal sabor. Elijan el método que más les guste: el de de Agustina, Mariela o Fernanda y comiencen desde jóvenes a PREVENIR LA OSTEOPOROSIS.
Manjula Nahasapeemapetilon
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Post dedicado a Woody Allen, que alguna vez dijera "La última vez que estuve dentro de una mujer fue cuando visité la estatua de la Libertad". TODOS DE PIE.
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Etiquetas: feminismo, feminista, hombre desnudo, humillacion, perder un hombre, victima
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